CUBA. INCOMPARABLE 🇨🇺

La Habana es pa vivirlaLa Habana es pa gozarla mi amollll.
La Habana sabrosa, la Vieja linda, esa belleza decadente que seduce a los viajeros. Cuba es el resultado de una mezcla brutal de historia, religiones, culturas, razas y estilos musicales; un Coctel, que ha dejado un poso muy profundo en cada rincón del país.

Desde el Capitolio hasta el malecón, paseando en un Chevrolet descapotable o en un Cocotaxi (mi favorito), la capital de Cuba es puro azúcar para saborear despacio, en varios días, disfrutando lentamente... pero todo lo bueno se acaba y es en mi ultimo día en La Habana, donde quiero volver a recrearme en sus calles y en el carácter alegre de sus gentes.
Sus habitantes son gente especial, que han vivido muchas experiencias sobre todo los de mayor edad y que resulta muy bueno escucharlos para hacernos una idea este país de contrastes, tan controvertido.



Por supuesto que en las zonas más turísticas hay expertos timadores que despliegan toda su simpatía para intentar venderte habanos o ron de dudosa calidad o te van a decir que conocen un buen lugar para comer ... pero hay que ser precavidos y en un par de días irás pilotando al personal con más seguridad. 
Aunque por lo general la mayoría de los cubanos no son así y son gente muy entrañable.

Paseo por La Habana Vieja y mire donde mire, todo se me antoja instagramizable, tengo una especie de debilidad por los balcones, las fachadas de cualquier forma, estilo y sus colores que me vuelven loca. No importa si son muy señoriales o están apunto de derrumbarse dando muestras de los años que cargan. Quizá sea la zona más pintoresca de la ciudad y por ende, donde se ve la mayor cantidad de turistas, pero aún así tiene una magia y un encanto difícil de explicar, hay que vivirlo.



Entre palacios, soportales columnados y casas coloniales, se alza imponente la fachada barroca de la iglesia más importante de Cuba, con 200 años de historia a sus espaldas, la Catedral
Regocíjate en una de las sombras de la plaza con un refrescante coco, que aunque no sabe a nada, por lo menos te hidratas y queda muy glamuroso, je, je, je...



Uno de los paladares más típicos en esta zona de La Habana vieja, es el paladar Los Mercaderes... un restaurante que te recomendaría EVITAR a toda costa. Caro sin justificación y con una comida muy pobre.

Se encuentra en una preciosa casa colonial por donde entras y tienes que subir unas escaleras que dan a una preciosa segunda planta con una estancia maravillosa. Si estuviésemos en París podría pasar por un bistró de lujo, pero es que estás en La Habana, así que no te dejes engañar! 



Es una especie de quiero y no puedo para hacer que el turista se sienta como en Europa, platos principales a 20 CUC, que al cambio te sale como a unos 20€ . Total, que te puede salir la broma a unos 40 CUC por persona que para ser un paladar cubano, es muy elevado.

Pero no te preocupes porque en pleno centro de La Habana Vieja, justo detrás de el Capitolio Nacional, hay un discreto restaurante que se llama Siá Kará Café, uno de los sitios más de moda de la ciudad.


El local es muy acogedor, con un ambiente bohemio y desenfadado, decorado con un estilo creativo, un tanto ecléctico y muy original, con obras de arte, fotografías en sus paredes y originales artefactos relacionados con el cine.

Está situado en un bello edificio de principios del siglo XX que ha sido cuidadosamente restaurado, un lugar en el que además de comer bien, me encontré muy a gusto charlando con Alejando, el encargado del restaurante que fué muy amable en todo momento. 
Te recomiendo además visitar el Siá Kará Café de noche, los jueves hay música en directo y las demás noches un piano abierto a la espera que alguien esté inspirado para tocar alguna composición, te atreves?



Si como yo tienes organizado el viaje La Habana- Varadero, te recomiendo que en vez de ir directamente en autocar, como alternativa, contrates una excursión en Jeep para poder aprovechar mejor el día, ya que el check- in en los hoteles de Varadero no se puede hacer (normalmente) antes de las 16 horas.
Yo, lo reservé desde España pero es probable que también puedas hacerlo directamente desde tú hotel de La Habana; una excursión que te lleva toda las mañana bastante aprovechable en mí opinión, de camino al relax de Varadero!

Súper puntual (raro, en La Habana) a primera hora de la mañana pasó a recogernos por el hotel Nacional, nuestro guía particular en Jeep.
Quien tiene un buen guía turístico, tiene un tesoro y encima si es agradable que más se puede pedir más... una suerte que te expliquen de primera mano la historia que se esconde en cada rincón de los lugares de esta pequeña ruta y que te enseñe a descubrir esos placeres que solo los lugareños saben de su existencia y cuidan como piratas a sus tesoros escondidos.

La carretera que nos lleva a Varadero es una de las principales del país donde a cada pocos kilómetros te encuentras con una patrulla de la policía y con algún que otro coche averiado en el arcén.
A unos veinte minutos de Varadero muy cerca de la ciudad de Matanzas se encuentra el Valle de Yumuri, sobre el que pasa el puente más alto de Cuba con 110 m.

Hacemos parada técnica en el Mirador de Bacunayagua, desde donde se visualizan las gigantescas estructuras de hormigón del puente y contemplas la belleza del frondoso valle, plagado de altísimas y verdes palmeras en todo su esplendor, mientras las majestuosas aves vuelan por encima de tú cabeza, casi a punto de tocarlas... impresionante tanta belleza mientras disfrutamos de una riquísima piña 🍍 colada.
De lo más turístico, pero tienes que verlo.



Un barco (para nosotros solos) nos estaba esperando para dar un maravilloso paseo de algo más de media hora por el Río Canimar, considerado unos de los lugares arqueológicos más importantes de Matanzas, resultó de lo más agradable.
Fascinante descubrir la exótica naturaleza cubana y viajar en la historia al recorrer las aguas en las que los corsarios y bucaneros desarrollaron el comercio de rescate o contrabando...increíble tanta inmensidad.



El siguiente destino fué Playa Coral, una zona que cuenta con un arrecife de coral donde puedes encontrar más de 500 especies de peces y 30 clases de corales diferentes. Aquí, hicimos Snorkel con un guia que nos iba marcando el recorrido por el mar. Una experiencia agradable y relajante. Bonita, pero simple.


El Cafetal La Dionisia a las afueras de la ciudad de Matanzas, se convirtió en el momento más interesante de la excursión para mí. 
Una robusta ceiba de casi 200 años, hoy convertida en árbol de los deseos para los turistas, te da la bienvenida según entras en el Cafetal... tal vez el único testigo fiel y mudo de las visicitudes de más de un centenar de esclavos que trabajaron de sol a sol en las décadas de los años 20, 30 y 40 del siglo XIX en las plantaciones de este lugar.

En seguida se acerca a nosotros el bueno de Nemesio Guillen (Neme, como le llaman sus amigos) para darnos una cariñosa bienvenida a su casa, donde vive hace casi 92 años, toda una larga vida.
El, constituye la tercera generación de familias que habitan la finca. Con su sombrerosu cálida vozel sentido del humor junto a una sonrisa que no pierde en ninguna momento... es un hombre entrañable.
Mientras paseamos por la inmensa finca, no para de contarnos toda la historia de este pintoresco lugar al detalle y toda clase de anécdotas; como el mismo nos confiesa... le encanta cuando llegan turistas españoles a los que guarda mucho cariño y con los que la goza hablando en el idioma que él conoce, cuando llegan turistas que hablan en otro idioma, es otro cantar, se hace la foto de rigor y se da media vuelta.
Se nota que conoce cada árbol, cada piedra, cada centímetro de esta, su casa y nos cuenta lo acontecido allí en el pasado. 



Las ruinas de la antigua hacienda y el entusiasmo de Neme, llenan toda mi imaginación, pareciera que los propios árboles murmullan sobre la horrenda esclavitud a que fueron sometidos los hombres y mujeres que allí vivieron... uffff se me ponen los pelos de punta.




Allí almorzamos las típicas comidas cubanas, damos un agradable y corto paseo a caballo... En mi opinión, lo único auténtico y que vale la peana es Nemesio y su conversación. 
El resto... es un saca cuartos por todos lados, que si te quieren vender café que encima ni se produce actualmente en este cafetal, que si una foto con un cocodrilo que no sabes de donde lo han sacado, que si pide tres deseos dando tres palmadas a la pobre Ceiba y tres vueltas al árbol como saludo a los ancestros africanos... vaya,  un parque temático en plena naturaleza.
Me despido del entrañable Nemesio, que ha sido un placer conocer a él y su nieta... continuará la tradición?

Por fin después de un largo día de actividades varias, llego al Hotel Meliá Paradisus Princesa del Mar. Mi estancia aquí era de dos noches, quizá, si te recomiendo una noche más para hacerte una escapadita y poder conocer Varadero, cosa que a mí no me dió tiempo y me quedé con las ganas.

La verdad que es la primera vez que me alojo en un resort con todo incluido y bueno, aunque las cosas en Cuba son muy limitadas y las comidas básicas. 
Me ha rechiflado este súper hotel de cinco estrellas, situado en un entorno único, en primera línea de playa y para mayores de 18 años, todo un lujo para los sentidos y el cuerpo.



Paz, tranquilidad, ni una voz más alta que otra, el servicio espléndido con una amabilidad y educación a raudales. Un lugar terrenal donde casi, casi, toco el cielo. Altamente recomendable, por dios, estoy deseando volver.

Y así termino mi viaje a Cuba, relajada aún mientras escribo estas líneas y recuerdo lo vivido hace ya unas cuantas semanas. Espero que este sencillo diario de bitácora, te haya servido por lo menos para provocarte las ganas de viajar a este país.

Un lugar de esos que se aman o se odian, pero qué no te deja indiferente. El amor hacia La Habana es directamente proporcional al tiempo que uno la dedique. Más la vives, más la adoras y más la vas a extrañar cuando tengas que dejarla. 
Hay personas que no comparten mi visión y me preguntan - Que le viste a La Habana? Decir: TODO, quizá resulta superfluo.
Pero me gustaría responder - Qué no le viste tú a La Habana, como para que no te fascinara?
La Habana es auténtica, natural como la vida misma, no finje ser bella, simplemente LO ES.
Y yo, quiero volver!














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